Yo busco un hombre que haga
con mi nombre sinfonías.
Que me tome de la mano
por las calles vacías.
Un hombre que mire siempre mis ojos,
buscando en ellos el valor y la esperanza,
cuando el desidio de la vida lo acorrale,
encontrando en ellos su camino a la paz.
Un hombre que me sepa su mujer
que no tenga miedo en perderme
porque sabe en un beso “cuanto lo amo”,
ya que en mi vida no habrá nadie como é.
Busco un hombre que sea amante y amigo.
Que me confié su historia y secretos,
y que con sus miedos y anhelos,
trace el destino que recorreremos juntos.
Yo quiero un hombre que me haga el amor todas las noches,
sin jamás saciarse de mi cuerpo,
porque el placer que le producen nuestros encuentros
es el alimento mas perfecto de sus deseos.
Quiero que a los ojos del sol
sea el amigo tierno y constante.
Pero ante los de la luna
sea el amante insaciable y ardiente.
Yo le ofrezco mi cuerpo
donde haré su templo,
y mi corazón
donde colocare su altar.
Lo haré mi dueño y señor,
dando como tributo mi fidelidad eterna
y como ofrenda mi amor
poniendo mi vida a su disposición.
Lo tomaré siempre de la mano
para llevarlo por mil fantasías,
mostrándole el mundo a través de mis ojos,
donde es dueño y señor de todo.
Por una sonrisa detendré el tiempo,
haciéndome cómplice de las horas,
secuestrando cada segundo,
solo por hacer eterno un beso.
Por una caricia volveré mi piel de seda,
para poner locos sus sentidos.
Guardando un secreto que conserve el misterio,
para no envolverlo nunca en la rutina.
Nos sentaremos juntos por las tardes,
mirando viejas películas en aquel sillón.
Saldremos a caminar por las tardes de lluvia,
caminando lento, sin correr aprisa.
Lo ayudaré a ser Juan Salvador Gaviota,
mientras escucha las guitarras que me encantan.
Miraremos el fútbol los domingos,
vistiendo distintas camisetas, seremos uno.
Conoceré cada uno de sus gustos;
seré su fan número uno.
Le escucharé siempre atenta,
para saber que es lo que piensa.
Nuestro mundo no será perfecto,
habrá peleas y uno que otro grito,
pero habremos siempre de apoyarnos,
caminando juntos, hombro a hombro, uno a uno.
Compartiremos la ilusión de un Ángel,
con los ojos míos y el carácter suyo.
Y soñaremos con esa hermosa muñeca
que habrá de ser la princesa de papá.
Yo busco un hombre que no siga siendo un niño,
pero que aun conserve cierta inocencia en los ojos.
Soñando siempre con un amor como el mío.
Fuerte, confiable y seguro, es todo lo que pido.
“…Yo no soy perfecta, mucho menos una belleza de revista, pero soy una mujer honesta, capaz de amar como solo en sueños se ha pedido,…quizás pido mucho, pero es que lo entrego todo.”